Fibromialgia: Cómo mejorar tu calidad de vida con un enfoque integral.

es una enfermedad crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, acompañado de fatiga persistente, trastornos del sueño y una sensibilidad aumentada al dolor. En muchas personas, estos síntomas también impactan la esfera emocional, favoreciendo la aparición de ansiedad, depresión e insomnio, lo que incrementa la carga física y psicológica de la enfermedad.

Es importante aclarar que la fibromialgia no es una enfermedad emocional, pero tampoco es una condición puramente orgánica. Actualmente, la evidencia científica la define como un trastorno neurobiológico del dolor, en el que el sistema nervioso central presenta una hiper excitabilidad conocida como sensibilización central. Esto significa que el cerebro amplifica las señales dolorosas y reduce su capacidad para inhibirlas, haciendo que el dolor sea más intenso y persistente, aun sin daño estructural visible.

En este contexto, las emociones no causan la fibromialgia, pero sí desempeñan un papel fundamental en la modulación, intensificación y mantenimiento de los síntomas. Si alguna vez has sentido que tu cuerpo “carga” tus emociones, es importante saber que esto no es solo una percepción subjetiva. Cuando las emociones no se regulan adecuadamente, el cuerpo registra y expresa ese impacto emocional, muchas veces a través del dolor físico, el agotamiento o la tensión muscular. En la fibromialgia, esta conexión mente - cuerpo está mediada por mecanismos cerebrales bien documentados.

Las personas con fibromialgia presentan dificultades en la regulación emocional, caracterizadas por una mayor reactividad emocional, una menor capacidad para modular emociones intensas y una vivencia más intensa de las emociones negativas. A nivel neurobiológico, esto se asocia con una hiperactividad de la amígdala, estructura clave en el procesamiento emocional, y un menor control de las áreas prefrontales, encargadas de la regulación y el equilibrio emocional.

La fibromialgia existe, aunque no siempre se vea, y su impacto va mucho más allá del cuerpo. Afecta aproximadamente entre el 2 % y el 4 % de la población mundial, con una mayor prevalencia en mujeres. En Colombia, se estima que cerca del 0,72 % de la población vive con este diagnóstico. A pesar de estas cifras, persiste una brecha significativa entre el reconocimiento clínico y social de la enfermedad.

Al tratarse de una condición “invisible”, muchas personas con fibromialgia enfrentan incredulidad, invalidación y retrasos en el diagnóstico. Esta invisibilidad no solo dificulta el acceso oportuno al tratamiento, sino que refuerza experiencias de desgaste emocional, incomprensión y sufrimiento corporal, profundizando el impacto de la enfermedad.

Comprender la fibromialgia desde una mirada integradora permite reconocer que el dolor es real, que el sufrimiento es legítimo y que el abordaje debe contemplar tanto el cuerpo como el sistema nervioso y la experiencia emocional de quien la padece.

Realizado por: Carolina Ospina | Psicóloga Clínica

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