HÁBITOS ORALES | FONOAUDIOLOGÍA

Seguro que muchos nos hemos preguntado cómo abordar aspectos que evidenciamos en nuestros niños, como por ejemplo su necesidad o ansiedad por ejecutar acciones como lo son succionar su labio, chupar o succionar su dedo pulgar, comerse sus pequeñas uñas, empujar los dientes superiores con la lengua, morder objetos o respirar con la boca abierta; son acciones con las que solemos pensar que algunas son normales, otras mamás piensan como abordarlo, como ayudo, como comienzo, que debería hacer o a quien debería acudir para ayudarlo; por qué entre otras cosas algunas mamas, tías, abuelas o primas no sabemos cómo influye negativamente en el desarrollo de nuestros niños esos HÁBITOS ORALES anteriormente mencionados, aquí vengo a contarte todo lo que implica o las funciones que podrían verse severamente afectadas si tú bebé o hijo realiza dichas acciones.

Los hábitos orales son conductas repetidas que involucran la boca, la lengua, los labios o la respiración en nuestros hijos, algunos son normales en los bebés, pero si se mantienen después de cierta edad pueden empezar a generar cambios en los dientes, la mandíbula y las funciones como masticar, tragar o hablar;  seguro que te preguntas hasta que edad es normal que mi hijo haga estás acciones y aquí podemos contarte que generalmente muchos hábitos orales son esperables en los primeros años que pueden ser entre el año y los tres años de vida, por ejemplo: chupar dedo o chupo hasta los 2–3 años puede ser normal, pero si continúan después de los 3–4 años, ya conviene consultar con un profesional, en este caso el profesional idóneo sería el fonoaudiólogo.

Es importante contarte también que los hábitos orales pueden incluir cambios a nivel facial en nuestros hijos, ya que la cara de nuestro niños está en crecimiento, los huesos de la mandíbula, el maxilar y la posición de los dientes se moldean según las fuerzas que reciben todos los días y cuando un hábito se repite muchas horas la presión del dedo o del chupo puede empujar los dientes hacia adelante, la lengua mal posicionada puede separar los dientes y respirar por la boca puede hacer que el rostro se vea más alargado y que la mandíbula se desarrolle diferente, todas estas funciones estomatognáticas ejecutadas o llevadas a cabo con alteraciones por los hábitos podrían provocar dientes separados o torcidos, mordida abierta (no cierran los dientes de adelante), paladar muy alto y estrecho y mandíbula desalineada, afectando directamente aquellos procesos normales y automáticos de nuestro cuerpo como: respirar, masticar, tragar o deglutir, succionar y hablar.

Debes preguntarte cómo puedes evidenciar o notar que ya hay cambios físicos o faciales en tu hijo que tiene un hábito oral como los que te mencionamos, aquí te cuento una forma sencilla de evaluar subjetivamente desde el aspecto físico, puedes determinar si tú hijo:

 

 1.⁠ ⁠Ronca de noche

 2.⁠ ⁠Babea la almohada al dormir

 3.⁠ ⁠Ve televisión con boca abierta

 4.⁠ ⁠Presenta ojeras

 5.⁠ ⁠Tiene seseo al hablar

 6.⁠ ⁠Se le dificulta prestar atención

 7.⁠ ⁠Tiene bajo rendimiento escolar

 8.⁠ ⁠Su postura generalmente tiene cabeza adelantada y escapular aladas o salidas

 9.⁠ ⁠Presenta dolor en la mandíbula

10.⁠ ⁠Dificultades para producir algunos sonidos o fonemas

11.⁠ ⁠Le cuesta masticar proteínas como la carne y pollo, o no las come

12.  Tiene desgaste dental

 

Todo lo anterior son signos de alarma que como papás podríamos notar, y en caso de que tú hijo o hija presente alguno el profesional capacitado o idóneo para esta intervención en el fonoaudiólogo encargado de lograr armonía facial en relación con los músculos que interfieren en las funciones principales se nuestro cuerpo como lo son las funciones estomatognáticas que son las más afectadas cuando aparece un hábito oral; el fonoaudiólogo se centra en la parte muscular orofacial con una terapia llamada terapia mío funcional que se basa en estrategias de movilidad, fuerza y resistencia de los músculos afectados para lograr el tono correcto y la restauración de la función adecuadamente; pero no creas que el fonoaudiólogo trabaja solo en estas alteraciones que ocurren cuando aparece el hábito oral, el fonoaudiólogo debe contar con un equipo interdisciplinario que incluye odontopediatría por alteraciones en mordida y piezas dentarias, otorrinolaringología por alteraciones a nivel de vías respiratorias superiores como hipertrofia de adenoides, fisioterapia para el manejo de la alineación postural y terapia ocupacional para los dificultades de atención o integración sensorial que puedan desarrollar nuestros chiquis cuando experimentan el desarrollo de hábitos orales con frecuencias de todo el día o intensidades altas lo cual desorganiza la armonía natural del cuerpo y la forma como realizamos nuestras tareas diarias.

 

Si tú leyendo esta información te sientes identificado, conoces a alguien con estas características o te diste cuenta que tú hijo las presenta, escríbenos, recuerda que tenemos los servicios y convenios para llegar a cabo un abordaje integral y profesional del hábito oral que puede estar afectando a tu chiqui.

Realizado por: María Camila Nieva | Fonoaudiológa

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